La salud de la piel no depende solo de la biología interna, sino de su interacción constante con el entorno.
El factor más determinante en el fotoenvejecimiento, causando daño directo al ADN celular y rompiendo las fibras de colágeno.
Las micropartículas pueden penetrar los poros y generar una cascada de inflamación crónica silenciosa.
Los nutrientes sistémicos alimentan las capas más profundas donde no llegan los cuidados tópicos.